La labor docente que vengo desarrollando con el niño y el adolescente conecta al alumno por medio del piano y el clave con el lenguaje musical, colaborando a estimular la sensibilidad a través del desarrollo de los sentidos auditivo y rítmico, aprendiendo a integrar sus emociones en un encuentro con su propio mundo interno.

En etapas posteriores, ya en niveles de formación superior, trabajo con el alumno Pre - Universitario y Universitario, posibilitando su presentación en master classes con maestros extranjeros,  concursos nacionales y audiciones programadas.

En años anteriores...
Uruguay, país del que han surgido grandes músicos que hoy son profesionales de éxito en todo el mundo, en las últimas décadas ha vivido numerosas trasformaciones  en el área educativa. Una consecuencia de ello se trasmite en la paulatina  desaparición de  los  Conservatorios  de Música,  pilares en la formación de las generaciones anteriores,  y considerados como grandes familias de profesores y alumnos que estimulaban el crecimiento y desarrollo musical del niño.

Hasta la década de los ′60 era frecuente que  en toda casa de mediana condición socio-económica, hubiera un piano, y que en cada familia, los chicos tocaran uno o más instrumentos musicales. El cambio socio-cultural que ha experimentado el Uruguay  desde este período hasta nuestros días, ha llevado a sentir la música clásica  como música elitista y por ende estudiarla, pasó de ser un desarrollo habitual en la formación del niño, a un artículo de lujo, al que solo accedían y cultivaban las familias más tradicionales.

En los últimos años se han ido revirtiendo estas rígidas posturas de pensamiento, ayudado tanto por grupos de artistas independientes como por las Instituciones Culturales del país, las que han tenido como objetivo acercar la “música culta” a las diferentes poblaciones a través de conciertos en espacios públicos.

Un camino ascendente
Como observadora  y partícipe de estos procesos, y con el objetivo de aportar mi granito de arena en este camino ascendente que estamos transitando, me he especializado en trabajar con el niño y el adolescente de forma personalizada contribuyendo a despertar su gusto por la música.

Es así que, sin perder de vista los cambios generacionales, en los que todo debe ser ágil y atrayente, me ocupo en aplicar un método de estudio que le ofrezca al alumno una sólida formación musical, con la que pueda acceder a niveles de aprendizaje superiores (Estudios Universitarios)  de acuerdo con sus propios propósitos.
Ante la frase de muchos papás, “no pretendo que mi hijo o hija sea pianista, solo quiero que aprenda algo de música” me remito a mi propia experiencia, transmitiéndoles, que  cuando mis padres me orientaron hacia la música, no sabían que luego yo iba a elegir este camino como profesión. Con esto quiero resaltar la importancia de procurar una buena formación inicial que le permita al joven optar por continuar sus estudios musicales, si así lo deseara. Como experiencia puedo referirme al caso de muchos jóvenes y adultos que contactándome  con interés de hacer estudios superiores, luego de haber  estudiado piano por años sin haber sido bien orientados,  lamentablemente se enfrentan  a la realidad de tener que retroceder varios niveles para poder corregir los errores no atendidos en ese tiempo.

La edad ideal
Si bien cada niño tiene un desarrollo singular, se considera  que entre los 5 y 6 años está en la edad ideal para aprender un instrumento, porque además de tener todos sus sentidos en desarrollo,  comienza a estimular un área de madurez que le permite  mantener  la atención de una clase.

La música como lenguaje
Es importante tener en cuenta muchos aspectos en la formación musical del niño.

La música es un lenguaje, y como tal hay que saberlo transmitir desde el primer día de clase.

No solo es importante decodificar los signos que forman este lenguaje para poder hacer “sonar” el instrumento deseado, sino aún es más importante  aprender a entender e interpretar el texto elegido.

La interpretación de la música es la parte de creación que como artistas tenemos que aprender a desarrollar, pasando a ser  el aspecto más  disfrutable a  desarrollar en la ejecución de un instrumento.

Para  ir alcanzando este objetivo  se trabaja con materiales musicales que contienen textos infantiles acompañando las melodías. Estos métodos didácticos facilitan la comprensión de la llamada “frase musical”.

Asimismo, no se puede perder de vista desde los comienzos, los aspectos que hacen a la formación de un buen instrumentista, a saber:
• postura del cuerpo
• posición de las manos sobre el teclado
• independencia de dedos y manos (motricidad fina y disociación)
• desarrollo auditivo melódico y rítmico.

Todos estos aspectos hacen que el aprendizaje musical en el niño propicie un desarrollo integral en las  áreas  motora, mental y sensible, cuyo estímulo  no es habitual desde ninguna otra disciplina intelectual.

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